El pasado 28 de octubre de 2009, a las 19:30 horas, se celebró en el Salón de Actos de la Biblioteca del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (calle Serrano 9, Madrid) el Foro-Debate DENAE sobre “La industria musical. Actuales modelos y oportunidades de Negocio”.

Este acto estuvo moderado por D. Federico Fernández de la Torre, Abogado Director de Asesores en Propiedad Intelectual, y contó con la participación de los siguientes expertos:

  • D. Ventura Barba. Cuenta con una dilatada experiencia profesional en la industria musical y del entretenimiento. Actualmente es co-fundador de la empresa consultora Tenzing Media y es Consejero Delegado de Advanced Music, entidad organizador del Festival SONAR, entre otros.
  • D. Emiliano Figueroa. Es Director de Business & Legal Affairs de Sony Music España y de las empresas de su Grupo.
  • D. Carlos Escobosa. Es socio de 33 Spot, empresa dedicada a las actividades de “booking & touring”.

La sesión comenzó con una presentación por parte de cada uno de estos tres ponentes, y terminó con un debate abierto con todos los asistentes.

LA INDUSTRIA MUSICAL. ACTUALES MODELOS Y OPORTUNIDADES DE NEGOCIO

El  sector musical es uno de los pilares de la industria del entretenimiento. La música es arte, es cultura, es reivindicación, es sentimiento y, por supuesto, también es industria; y, además, es la que más ha sufrido la lacra de la piratería en este principio de siglo.

A pesar se esta realidad negativa, no somos partidarios de hablar de aquello que queda fuera de la Ley y, por tanto, fuera de todo debate; por ello, queremos enfocar los cambios en la industria musical como reto ante el nuevo contexto tecnológico, y no como cambio forzado ante las masivas vulneraciones de derechos que se producen en este sector.

La industria musical se enfrenta actualmente a un gran y estimulante desafío, el cual viene provocado por un cambio en la forma que tienen los consumidores de acercarse a la música. Los distribuidores digitales de archivos musicales (iTunes, the Orchard, Napster) son ya viejos y exitosos conocidos entre los ciudadanos norteamericanos, y comienzan a hacerse un tímido hueco entre el consumidor europeo más avezado con las nuevas tecnologías.

Spotify, y otros modelos de negocio que vienen a la zaga, comienzan a erigirse como una revolución en la forma de consumir música, donde lo que importa no es tener guardado un archivo, sino tener acceso a él o, mejor dicho, a todos ellos a través del ordenador y del móvil.

El sector de la música en vivo crece, y mucho. El público acude en masa a los festivales de verano, y la oferta de conciertos nunca había sido tan variada y amplia como ahora.

A lo que llevan todos estos ejemplos es a concluir que existe un cambio claro de paradigma en la industria musical. Productores, discográficas, promotores, distribuidores, minoristas… ya han sido conscientes de que deben adaptar sus papeles a este cambio de patrones de consumo. Deben buscar la forma en la que, en este contexto cambiante y como agentes en el mercado, encuentren la motivación para lanzar a un artista o promover proyectos musicales. Cuántos más lanzamientos haya, habrá más música, más riqueza y más diversidad cultural. Es la gran oportunidad que ofrecen las nuevas tecnologías.

Aunque hace muy poco todavía no se veía muy clara la solución a la ecuación del mercado musical, parece que empieza a verse la luz, y la industria comienza a hacer lo que es natural en ella como motor de un sector económico tan relevante: evolucionar y perfeccionarse.

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